Acompañar el café con una pequeña pieza de chocolate o una galleta es una tradición originaria de Bélgica, que, actualmente, se empieza a introducir en nuestro país a través de los tostadores de café. Esto significa que un delicioso café cremoso se puede acompañar, ahora, con una chocolatina o una galleta de primera calidad.
El mercado confitero cuenta con una amplia gama en este tipo de productos: galletas, galletas de chocolate, chocolatinas de 3,5 gramos con un 62% de cacao, de 5 gramos de chocolate con leche, de chocolate blanco ... la mayoría de los cuales, se presentan en envoltorio individual para garantizar, no sólo, su buena presentación, sino también, su correcta conservación..


    Antes, la elección de una u otra galleta o chocolatina, se regía por el criterio del precio, ahora, la calidad es también un elemento muy importante. Y es que con el Euro, la diferencia de precio representa únicamente unas pocas décimas de céntimo.

    Algunos tostadores, pocos, por principio sólo quieren dedicarse al café. Otros, la mayoría, se diversifican y proporcionan a sus clientes todo tipo de complementos y servicios, incluidas las chocolatinas o galletas, personalizadas, en algunos casos, con el logotipo de su propio establecimiento.

    La hostelería adquiere estos productos para obsequiar a sus clientes y distinguirse de su competencia. Las chocolatinas y las galletas, a la vez, representan una excelente y seductora muestra de hospitalidad y generosidad, difícilmente rechazable por ningún cliente.

    Ha llegado, pues, el momento de las tapas del café. A partir de ahora, al entrar en un bar, no sólo nos “regalaran” una tapa de ensaladilla, de olivas o de almendras, también nos obsequiaran con una chocolatina o una galleta, al pedir nuestro café.